BCCCAP00000000000000000000621

150 P. I.-MISIONOLOGÍA DOCTRINAL mae 1940.-GOMÁ: María, Madre y Sefwra, Barcelona, 1920. - S. LAUREN– TIUS A BRUDUSIO, o. F. lVL Cap.: Op. Omnia, t. I, Maríale, Patavii, 1928 .. -– LENNERZ, s. J.: De Beata Virgine, Romae, 1925.-C. LÉPICIER: 'l'ractatus de B. V. M., Parisiis, 1912.-J. KEUPPENS: Mariologiae compendium, 1947. G. M. RosCHINI, o. s. M.: Mariología, 4 vols., Roma, 1947-48. -TEJEDOR, C. M. F.: La Maternidad espiritual, Lérida, 1935.-TERRIEN, S. J.: La Mere de Dieu et la Mere des hommes, Paris, 1933.-B:n todas estas obras el lector podrá encontrar bibliografía más abundante. Podemos constatar que en estos últimos lustros, aumentán– dose la devoción y el culto a la Virgen, se han multiplicado tam– bién los libros de Mariología científica y popular. Mas, a decir verdad, son muy pocas las publicaciones en las cuales se hace referencia a los problemas misioneros. Se habla mucho de mater– nidad, mediación, realeza y otras prerrogativas de la Virgen; pero, de ordinario, se suele aplicar toda esa doctrina mariológica a los fieles católico;:; que viven y descansan sobre su regazo materno, y no paran mientes en esa multitud inmensa de hombres que yacen todavía en las tinieblas del error y en los yermos de la gentilidad. Por esto creemos será oportuno que dilatemos nuestros horizon– tes, extendiendo la doctrina y la acción de María a los campos del mundo misionero. § !.-TÍTULOS MISIONEROS DE LA VIRGEN. En las Letanías lauretanas se invoca a la Virgen con los títulos de Estrella de la mañana, Consoladora de los afligidos, Refugio de los pecadores, Auxilio de los cristianos, Reina de los Apóstoles, Reina de todos los Santos, y de otras muchas maneras que mani– fiestan su poder y protección. Con frecuencia llamamos a María nuestra Madre, nuestra Abogada, nuestra Medianera, nuestra Co– rredentora, nuestra Reina y Señora. Son innumerables las expre– siones de amor y de afecto con las cuales el pueblo cristiano de– muestra su fe, piedad y devoción a la Virgen Inmaculada. Entre todos esos títulos con que honramos o la Madre de Dios los que mejor manifiestan su acción misionera son los de Madre, Corre– dentora, Medianera, Reina y Pastora. De ellos intentamos hacer algunas reflexiones referentes al problema misionero. 186. Maternidad universal de la Virgen.-El Concilio de Efeso definió contra Nestorio la Maternidad divina de la Virgen (200). La elevación a esta excelsa dignidad es la raíz de todos los privi– legios con que Dios la enriqueció. Por el mismo hecho de ser Ma– dre del Verbo Encarnado, quedó constituída también Madre espi- (200) DENZ-B., 113.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz