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- 469 - Es un acto vulgar de grosería el nombrar a una persona, al requerirla ante los domésticos de su casa, sin la anteposición de la palabra señor, seño– ra o señorita, ::mnque en el trato ordinario con ella la tuteemos. Sólo se puede admitir dicha supresió~ si la per– sona que se solicita y la que recibe la pregunta tienen íntima amistad, nunca, empero, dirigiéndose a los domésticos o niños. Por tanto, al preguntar, se dirá siempre: «¿Po– drá recibirme el señor, o la señora, o la señorita, o don Fulano, etc.?» Nunca, verbigracia: •¿Está Paco?, «¿Recibe Rosa?, Si la persona requerida en su casa tiene título o apellido sonado, se la anuncia por el apellido o el título de naturaleza; verbigracia: el señor Conde, el señor Doctor, el señor General. En las oficinas públicas se menciona únicamente el título; verbigracia: el señor Ministro, el señor Provisor, etc. Si la persona está en casa dare111os el nombre • para que se nos anuncie. Durante la espera permaneceremos en el lugar más distante posible de aquellos puntos donde haya papeles o libros de uso privado. A1 presentarse la persona que ·viene a recibir– nos, nos dirigiremos hacia ella y esperaremos a que ella nos alargue la mano si hemos de darle la nuestra. No nos sentemos en el lugar- más honorífico
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