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~ 319....:.. los cuales imprimieron á su costa varios señores Obispos, para que se repartieran u_1i,•ns qne º" al pueblo. Además de los dos tomos de en 1 " 6 · las Domínicas ó Pláticas dominicales, e"3- cribió los tratados siguientes: Jardín flo· rido del alma, ) Remedios espiritu.ales, E,jercicio _del. rosario, Camino. sa/¡rado para el cielo, Unico remedio del pecador, Saetas e8pirituale8, Silbos del Pastor Di- vino, Almas arrepentidas, Buena confe- sión, Alma aprovechada, E.fercicio coti- diano, Avi,~os ,de perfecoión, y algunos otros ya clfil todo perdidos ó muy difíci- les de hallar. Y no se comprende cómo con una vida tan oÓ\Jpadisima en predi– car tuvo tiempo para escribir tantos y tan provechosos tratados. Consumido por el fuego int")rior que le devoraba, tanto como por sus tareas apos– tólicas, apoderose de él en Monforte de Lemos la última emfer/medad, y con ella nn ejército de dolores, porque al de unas ;fiebres malignas se añ.adió el de ,la gota y otros varios accidentes que eran pre– luoios .ciertos de que se acercaba la muer– te. Puso en gran buidado á los rµédicos la entr-ada de su dolencia, y en no poco sobresalto á las almas que le (Jomunica– ban y se regían por el espíritu del vene– rable Padre, recelando, y no sin funda– mento, que 131 cielo iba á dejarlas hnér:fa– _nas de un maestro, que con su sabiduría las ilustraba; de un padre, que con su ca- riño las mantenía; y de µu justo, que con Rn última, en el ejemplo de su vida, las alentaba á en- formo,lnd. trar en el estrecho camino, que lleva á la

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