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- 312 - que dijo el canónigo doctoral don Alon– Correría,¡, so de Abisnieto al Sr. Obispo; pues ha- ªPºstólicas. biendo estado cuatro días en la misión, volvió á ver á su Ilustrísima, quien le preguntó, si le parecía que estaba bien asistida la misión de confesores; á que respondió el canónigo: Todos los que hay en el obispado, con ser tantos, son muy pocos para confesar tanta gente, pues, si no se ven los concursos, ape– nas habrá quien crea la mimerosidad; yo nie vuelvo á dar la comunión á la gen– te, por que los confesores no cesen dEi confesar. Empezaba este piadoso varón á administrar el sacramento santísimo de la· Eucaristía á las dos de la madruga– da, y duraba en este adorable empleo hasta la tarde. También hizo misión el V. P. en Vigo, y luego que le dió prin– cipio, habiendo en la ría y puerto ca– restía de pescados, Dios empezó á hacer alarde de sus misericordias, convirtien– do la penuria en abundancia, por inter– cesión de su siervo. Acabada esta misión se retiró enfer– mo el sfarvo de Dios á ia villa de Mos, dejando á su hermano en Vigo, para que concl~yese con las confesiones y ·después bajase á Bayona. No bien con– valecido de su achaque, hizo misión en Mos; á la 1 cual vino un caballero joven, desesperado de su salvación, haciendo tales demostraciones, que muchos pre- · J'.>i:erliea 0)1 Vi•sumí,an· que ~sta?a endemoniado. Oon– io, M.o, y '.E.a· sult6 la fiebre y frenesí que atormenta– yona. ba á su alma con el V. P. el cual como

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