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- 300 - tado las sandalias al principio de su via– Misión a 0 je, obligado de la mucha agua que arro– Ecija. jó una tempestad. Y aunque se le hizo un remedió eficaz para curarle, no cor– respondió el efecto á la medicina, y así prosiguió su viaje andando veinte leguas con sumo trabajo hasta llegar á Ecija; y estas veinte leguas las anduvo de punta con aquel pie, porque los agudos é inten– sos dolores no le permitfon otro modo de caminar. Tan inflamado se le puso el pie, que f.ué preciso abrírsele, y en el in– terín, que duraba la curación, hizo mi– sión en Ecija,diciendo que trabajase la ca– beza, mientras descansaba el pie. El fru- . to de_esta misión correspondió al traba– jo inmenrn del operario; y entre muchas coµversionés, la principal fué la de algu– nos, á quienes había tocado el contagio de la herejía de Molinos, de que queda– ron libres por la misericordia de Dios y la eficacia de la doctrina del venerable Padre. Tres áños llevaba nuestro venerable Padre José recorriendo los pueblos y ciu– dades de Andalucía y moviéndolos á pe– nitencia con su predicación fervorosa, cuando recibió nuestro Padre Provincial una petición del Obispo de Orense, (á donde había ll!lgado la fama del varón apostólico) para que se lo enviase una temporada con objeto de dar misiones en todo su obispado. La petición venía apo- I . , yada con un real despacho de la Reina so prnen en D ~ 1\.f . d A . orense. regente, ona 1v argar1ta e ·ustrrn, en• cargando al Rmo. P. Provincial que

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