BCCCAP00000000000000000000608

- 27ti - \,"":@.@.@.-.8:-~~:.S:-:.S:-:.S:--&.-&.-&.-&.~ veloz á desahogar el incendio, que ardía Convierte á en su corazón, comunicándolo á los de un reyezuelo tantos como esperaban su ida, la que fué el día señalado. Salieron á recibirle el Príncipe con sus vasallos, con el modo honorífico que ellos acostumbran practi– car con los otros Príncipes, cuando los vienen á ver. Oyóle el cacique con agra– do la proposición de sus deseos, y con– descendió á su súplica, dándole licen- · cia para predicar en las tierras de su do– minio. Estrenóse el Padre declarando al Príncipe y á sus vssallos presentes, los principales misterios de nuestra santa fé el premio con que remunera Dios los mé– ritos de los buenos en la gloria, y el cas - tigo con que toma satisfacción su justi– cia por las culpas de los malos. Atentos y gustosos le escnchaban todos, estan,10 pendientes de sus palabras, admirados de su modo, dulzura y doctrina, con la que logró ganarlos pronto para Dios. En otra ocasión en que se hallaba el V . P. bien entretenido con los indios. catequizándolos é instruyéndolos, de re pente oyó un gran ruido que á su pare– cer era de tempestad ó terremoto: co– menzaron los indios á clamar con des - compasadas y lastimosas voces, presa– giando su desdicha, y el caritAtjvo Pa– dre les preguntó la causa, á que respon– dieron con lágrimas, que su desconsuelo se originaba de ver que un ejército for– midable de langostas venía sobre sus ;¿:f:/e lan· campos para talar y destruir los frutos y los sembrados. Tan espesos nubarrones

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz