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- 254 - r,:.s>~S>~S.--S-S~~-S~t&.-S~ Lo mismo sucedió á D. Antonio Gue– Da salud á rra, sochantre de la catedral de Mála– muchos e n . ªª pues hallándose muy afligido con una fern10s. b ' enfermedad penosa, luego que se aplicó , un pedacito del dicho manto, quedó sa– no; prodigio que se repitió en la misma ciudad de Málaga con otros cinco en– fermos, aplicándoles ped,azos de dicho manto. En Antequera sucedió lo mismo á otro enfermo, á quien después de ha– bérsele aplicado sin fruto cuantos medi– camentos alcanzó la ciencia, el contacto de un pedacito del manto del siervo de Dios se la restituyó prontamente. Después de algunos años de haber fallecido el siervo de Dios, se ofreció abrir la bóveda para dar sepultura á otro religioso. Hallábase entonces un hermano donado afligido con vehemen– tísimo dolor de muelas, y al ver abierta la bóveda donde estaba enterrado el siervo de Dios, con la noticia que tenía de los muchos milagros que Dios había obrado por sus méritos, bajó á ella y tomando un hueso del P. Fr. Miguel, así quE:! lo aplicó á donde le moléstaba el dolor, se halló libre de él sin que lo afligiese más. De · intento omitimos otros muchos milagros que hallamos escritos de este siervo de Dios, algunos de los cuales sucedieron en Toledo, donde él tenía un hermano Canónigo, que se llamó D. Juan de Acorso y Doria. Su'.proceso ele A vista de tantos prodigios se empezó Beatificación • f -. b . un proceso m ormat1vo p~ra la eat1.fi - cación del V. P. Miguel, y sus restos

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