BCCCAP00000000000000000000608

- 248 - cerdote que le asistía), disimulando con t3e le apareca esto la visión con que le había favoreci- 1" Virgen. do nuestro Seráfico Patriarca. Volvió á quedarse suspenso, y al recuperar los sentidos, profirió estas voces: ¡Oh Vir– gen Santísima, Reina de los ángeles! pa– ra mí tanta dicha, que me vengáis á vi– sitar. Con las cuales manifestó bien cla– ramente que nuestra Madre Soberana quiso aliviarlo con su vista de la fatiga en que lo había puesto la antecedente lucha. (Cróu, de Ant. 218.) Aun no se le había administrado el sacramento de la extrema-unción, y re– conociendo el varón venerable que se acercaha el término de su vida, le dijo á .un religioso q .ie llamase á su confesor, Jo que ejecutado al punto, le pidió ,con instancia que le administrasen el Oleo Santo, pues ya no le quedaba de vida más que el tiel;llpo necesario para reci– birlo, Así sucedió, pues apenas s,e le aca– bó de administrar, cuando advirtieron que entró en la agonía. Estando, puBs, con aquel mortal parasismo, se sentó re- .pentinamente en la ~ama'fijando los ojos en el crucifijo, y aunque no se le aper– cibía la voz, porque ya no podía arti– cularla, bastantemente manifestaba los amorosos afectos en que su corazón ar– día; pues, sien.dü natural que con la fal– ta de la sangre los rostros de los mori– bundo'l se pongan palidos y desfigura Recibe los sa- <loe, .el su_yo en aquella ocasión se e~– crarnentos ceud1ó tanto, que parecía un fuego; 0Vl· dente indicio de lo intenso del amor di-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz