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Sns virt ucles. Fnferma de muerte - 246 - levantó los ojos para mirar al rostro de quien le hablaba; siempre mostraba en su semblante y persona una gravedad humilde y religiosa; y no hubo quien le viese alterado, turbado é inquieto, confor– mando su exterior con la angélica paz y cristiano sosiego que en su interior te– nía. En la pobreza fué admirable, pues jamás admitió á su uso, sino lo que para la integridad del hábito le concedía la regla y permiten nuestras sagradas Cons– tituciones, pues, aunque sus padres por ser bastantemente ricos, querían muchas veces enviarle algun regalo, jamás lo ad– mitió para sí, sino para la comunidad. Adornado, pues, nuestro Fr. Miguel, con estas y otras muchas virtudes, le co– gió la muerte en lo temprano de su ju– ventud, procediéndole ésta de un copio– so flujo de sangre. Once días estuvo en la cama, y en ellos fué un perfecto de– chado de perfección, para cuantos lo vi– sitaban1 admirándo su:modesta compos– tura y conformidad con la voluntad divins; y aunque algunos con curiosi– dad solicitaron verle los ojos, no lo pu· dieron conseguir, porqué re,spondía siem • pre con el rostro bajo, teniendo tan reca– tadoe sus sentidos, que ni en la molestia de los accidentes les permitió usar de li– bertad alguna. Sucedió uno de estos días que su padre guardián, certificado de la virtud del siervo de Dios y de que segu– ramente moriría, le dijo que, cuando se viese en el tribunal de Dios, le pidiese á su Magestad con especialidad por él y

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