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245· -- distraído en las diversiones en qúe sue- len entretenerse los estudiantes; antes Sus estn/lios si, huyendo la concurrencia con todos ellos, solo tenía amist.ad estrecha con un condiscípulo suyo, sacerdote, hombre de especial virtud y. retiro; siendo siempre espirituales las conversaciones con éste y. dirigidas al adelantamiento en las vir- tudes, con lo que vino á contraér un eficaz deseo de1 asegurar su alma .en el retiro de una religión, para seguirá Cris- to nuéstro Maestro soberano, por el ca- mino de la cruz; y le parecip la más pro– porcionada para lograr esto, la religión de los capuchinos, en la que, siendo él de 22 afios, tomó el hábito en nuestro con- vento de Sevilla, el día 21 de Noviembre de 1?86, con el. nombre de Fr. Miguel de Gibraleón. Adornado ya con el hábito capuchino, no es. mucho qu·e parecieE:e un vivo ejem– plar de todas las virtudes, .cuando tanto tiempo las había practicado en el siglo. Su humildad fué profundísima, pues siempre se creyó el menor de todos, é indigno del hábito capuchino. Su obe– diencia no sólo fué prouta en ejecutar sin dilación .cuanto se le mandaba, sino que también se extendia á cuanto se pre– sumía que gllstaban sus superiores se hiciese. En la. pureza fué singularísimo: nunca se le vió hablar con mujer alguna, sino cuando la necesi.dad lo pedía, y en- tonces lo ha<Jia con tanta modestia y re- E t R n raen e· cato, que este bastaba para contener y ligió!'-· refrenar el ánimo más disoluto. Jamás.
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