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- 234 - en el libro de las misiones, si Dios nos Sus trabajos deja tiempo para publicarlo. De Africa en Africa. pasó Fr. Andrés á l3c misión de Améri– ca, y allí estuvo acompañando siempre á nuestro P. Gaspar, hasta que ambos volvieron á España en 1649. Aquí continuó nuestro Fr. Andrés su · santa vida, sometido siempre á la obe· diencia, que lo ocupó muchos afios en el empleo de limosnero del convento de Se– villa; y durante ese tiempo fué cuando contrajo íntima amistad con el célebre pintor Bartolomé Murillo, como dijimos en su lugar. A este her.mano se debió en gran parte las joyas artís_ticas que Muri– llo pintó para nuestra Iglesia de Sevilla, y cada vez adquirimos mayor y más fir- VuJlve á Es• me convicción de que Fr. Andrés fué el pana. lego .para quien hizo el célebre artista su famosa Virgen de la Servilleta. Hablando el V. P. Isidoro de los misio– neros que volvieron de América, dice que «todos murieron santamente en mucha opinión de virtuosos: el último fué el hermano Fr. Andrés 51e Sevilla, mi pa– riente, que yo alcancé, traté y conocí muy bien, y aún fué mucha parte para que lograse yo la fortuna de salir de las cautelosas ondas del siglo y llegar al fe. !icísimo puerto de la Religión; porque sus consejos, santa conversación y reli– gioso atractivo, fueron eficaz motivo pa– ra determinación tan santa.» su s.=.ta La muerte de nuestro Fr. Andrés co- muerté. d d rrespondíó á su santa vi a; urante ella, profesó muy tierna devoción á la Vir-
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