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- 230 - que todavía le faltaban tres horas; y así Muere santa- fué, porque en punto de las doce, como mente. tres días antes lo había profetizado, expi • ró, entregando su alma en 1í:lanos de su criador. Habíale pedido F.r. Antonio á su con– fesor el P. Fr. Félix, que después de di– funto lo encomendase con todas veras á Dios, y así que murió émpezó á hacer por su alma algunos ejercicios que le du– raron ocho días, en los cüales padeció. muchos miedos, porque en cualquiera parte que estaba, le parecía que lo levan– taban del suelo, horrorizándose á cada paso, hasta que pasados los ocho. días quedó tan sereno y libre de miedo, que nunca más .sintió temor alguno. Por mu– chos años fué común sentir de los reli– giosos que esta rara disposición de Fray Antonio, y el tener noticia de la hora de su muerte, tres días antes que llegase, lo debió á la gloriosísima virgen y mártir santa Bárbara, á la cual le ha concedido Dios en favor de sus devotos, la gracia de asistirles y acompañarles en la hora· de la muerte, pm;a que no salgan de es– ta vida sin confesión y comunión. En el convento de Antequera fallecie– ron el P. Francisco de CaniUas, y el hei'– mano Diego de Medina; en el de Jerez el P .. Francisco de Nájeras, y en el de Ecija el hermano Tomás de Andújar. ~u el de Granada, después de haber gasta- otros do en servicio de Dios y de la religión 51 tos. diftrn- _años, y cumplidos l~s 72 de edad natu- ral con mucha edificación de todos, el

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