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- 207 - proponía et castigo que tiene Dios _pre- venjdo para aquellos que le son ingratos; Si~s o_brás de y por estos, y otJ.108 semejantes medios mlSOl'lC? rd ia, alcan.zó copiosoA frutos en horira y gloria de Dios y utilidad de mucha3 almas. Ser- víale de mucho desconsuelo ver el nin- gún cuidado que.ponían los hombres en saber l0s misterios de nuestra Jé, la doc- trina cristiana, y las oraciones de la Igle- sia; por ló que, cuanqo en las calles ó en los caminos encontraba algunoe mucha- chos que los ignoraban, se entretenía en enseñarloQ. Sucédió una vez, estando él viviendo en el convento de Málaga, que el Padre Guardián lo envió un día, á que acompa– fiase al limosnero. Fué este á la p'laya á pedir limosna de pescado; cua±1do llega– ron estaban sentados dos copos, á corta distancia uno de otro, por lo que el li– mus~caro le 'dijo que fuese á pedir la H– mostia á uno mientras él ibaral otro: fué nuesfro •P. Orisóstomo á su diligencia, pero, hallando en la playa unos mucha– chos, leá preguntó, si. sabían la doctrina · cristiana, y oyéndoles' decir que nó, se paró muy despacio á ~nsefiarlos. Mien– tras estuvo entretenido en esto, se des– pachó el pescado que ha,bía sacado el co– po, y viniendo el limosnero á recoger el que creyo habfo pedido el Padre, lo ha- · lló empleado en enseñar á los mucha– chos, lo que visto por et limosnero le des agradó mucho; pe:? el varón de Dios Enseña: la con mucha, paz le d1JO: Hermano, no he- doctrina:. mos perdido el tiempo: este muchacho ·

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