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- 205 -- ....'9~--S.-ZS-:.::S,~-S.--:.9: ~ZS-:.ZS-:.ZS-:..:...J) apreciable joya, frecuentaba la recepción de los SantosSacramentos; hacía cuanto Sus virtudes bien podía á los pobres; ser.vía en cuan- cn st iªnªs. to sus fuerzas é industrias alcanzaban á los nec{3sitados; consolaba á los tristes y aliviaba á los que veía en alguna aflic- ción, ,¡;in sosegar sµ caritl;ltivo .CJOrazon . hasta que los dejaba com;olados. Empe- . :r,ó desde muy pequefío á observar todos los ayunos que impone á sus hijos nuestra Santa Madre Iglesia, .biendo así que ésta no los obliga hasta que cum- plan los 21 afios: fué siempre devotísi- mo de Mu 1 r'Ía Santísima Sefíora ~uestra, en cuyo culto y obsequio riazaba el San~ tísimo Rosario con mncha devoción to'.' dos los días, y practicaba otros muchos 11jercicios df:lvotos. Así vivió en el siglo hasta la edad de 23 afios, y entonces, para asegurar más su alma y librarla de !os frecuentes lazos con que el infernal 'cazador solicita aprisionar a las que va- guean incautas por los prados del siglo, deliberó refugiarse al sagrado de n.ues– tros claustros, para con más desembara– zo trabajar en subir al monte de la per • fección. No se estrafió resolución tan santa en quien había vivido en el siglo, como el religioso más retiraqo, pues no ·se halló criatura que afirmase le hubiese en toda su vida oído palabra menos compuesta, ni que le hubiesen visto ejécutar acció11 que no fuese ajustada á la más cristiana T · 1 há 1nodestia. Tomó finalmente nuestro San- ,bi~~ª e ,, M to hábito á Íos,23 afios de su edad, el 30

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