BCCCAP00000000000000000000608

- 204 - i.-:-.:.s:-.:.s:-.:.s:--s:-.:.s:-.:.s:-&.&..:.S:-.:.S:-.:.S:-&.~ timaciones, siempre andaba retirado y su b~lla ín huyendo del comercio de las gentes, por dole. no incurrir en el más leve defecto que manchase lo cándido de su pureza. Si por· rara casualidad se veía precisado á hablar con alguna mujer, daba instan– táneamente su rostro testimonio de su honestidad, · porque más se ponían en· cendidas como rosas sus mejillas y tan encarnadas, que parecían querer brotar– le sangre. De est('\ recato ó natural vergüenza de nuestro Juan se valieron una tía que tenía y una hermana carnal suya, para darle una tarde un chasco. Era ya de 20 afios cumplidos, y viéndolo venir por una calle su hermana y su tia, de común acuerdo se taparon los rostros y aguar– daron que llegase á donde ellas estabau; se acercaron á él, y con mucho cariño, mudando la voz, le empezaron á pregun– tar si las quería mucho, á I,> cual sólo respondió el cándido joven-con lo encen– dido de los colores que á sus mejillas se asomaron. Prosiguieron hablándole ~las · dos en el mismo tono; pero nuestro Juan, sin levantar la vista del suelo, les dijo: Sefioras, no entiendo lo que,ustedes me dicen: vayan en paz; y volviendo presu– roso las espaldas, huyó de ellas, de lo cual se rieron ambas grandemente, que– dando edificadísimas de tanta pureza y honestidad. 8 h . t· No fué sola esta virtud l,a que nue.stro c1ic1. ones •· J1;ian practicaba, aú_n en el estado de seglar, porque para cóns~rvarla como

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz