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~ 199 - ~:S.,'5)-.'.5) -$;: (S:--S:--6,.:S:-~'5">:.S:--:S: .,___, scee'uli, pues, retirado á su eelda, sólo se disponía para cuando el Rey supremo lo va á ella llamase á dar cuentas de lo· que con sus talentoshabfa grangeado; pero como se 1 haOó tan inopim¡,damente obligado á obedecer el superior precepto del rey de la tierra, se huho.de sacrificar, é in- .mediatamente en. el mismo afio de 1684, despidiéndose de sus herm:mos, parien- . tes, amigos y de toda la ciudad nobilísima de Jerez, á quien tanto debía, se partió para Madrid, consentid.o en qu'e '110 vol– vería á ver a sµ amada patria. Luego que llegó á la corte, se presentó ante el católico Monarca, de quien fué recibi– do, como de la graQdeza toda,· con singu- . lar agradó. Significóle S. M. cuanto con– fiaba de su virtud, prudéncia, sabiduría y celo, lograr con acierto lo que deseaba, para lo qu.e había" decretado establecer aquella. uuern junta .ele Teólogos; á la que desde luego .lo d.estipaba. . ,Empezó. á ejercer su nuevo empleo, y en las. primeras sesiones que se tuvieron, .maqifest6 lo elevado de su saber, y losa– bio' de su discurrir; siendo sus dictáme– nes los que prefijaban norte, para resol– ver en las materias ,m:ás árduas. Así se conservó algun tiempo, siendo el orácu- . lo de la · corte; hasta que hábiéndose en una de fas juntas tocado un asunto que necesitó más dilatado espacio de tiempo, duró la conferencia hasta bien entrada · la noche. En aquella sesión se vió nues- 8 1 tro Rmo. acometido de lÜl fuerte llama- ]¡ 1 i~r 0 ~o en miehto de la or'ina, el que sufrió comí-•

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