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195 tr:~~.:.s:;s--:-;s.,s:<~'5'~&.(5:-~,s-~-~ como .sabía por experiencia cuán gran pr€ldicador era, sintió que,no ocupase el Deseo~ a~ •.u púlpito de su catedral Iglesia en aquella arzobispo. úuaresma, que ya estaba inmediata, por- que muchos c;lías ~mtes se habían répar- .tido todos los sermon~s, y estaba ya la tabla de ellos pubHcafla. Pero su Ilustrí– sima, á fuer de buen Pastor; discurrió un medio para que no e'areciesen sus obe– j(:ls de t:m saludable pásto. Es.taba muy bien visto en su Ilmo., Cabild,o, y valién– dose de la ocasión, habló á todos los se– ñores Canónigos, manifestándoles .su de– seo de que 'pnidicase en la ·Catedral el P. Francisco de Jerez, los lunes de cua– resma, aunque hasta .allí no se había practicado. Oitóse con·. este fin á Cabildo y proponiéndose en él este intento, fué , universalmente por todos admitido, á im– pulso de los deseos que tenían de oír tan apostólico predicador: Alguno objetó que, como lo que una vez se decreta por Senado tan serio, queda para siet;npre estable, debí1;1, tenerse , presente que en los afios siguientes, tal. vez se escusarían de admitir estos ·sermones de ,los lunes, otros oradores, por no haber habido práctica hasta entonces.. Pero en el mis– mo cuerpo del Cabildo, se halló quién desvaneciera este reparo, dici.endo que por los individuos de aquel tan sabio y docto Cabildo, podían predic~rse dichos sermones e.n los años siguientes; propo- sición que fué por todos, los sefiores ·ca- 0 0 10 , • • • 01:00. . s con p1tulares gustosamenteadmit1da, y que- siguió.' dó decretado que se predic~se en la Ca-
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