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- 194 -- estando la ciudad en su ayuntamiento, Llega á Jerez dió noticia de ello al Cabildo; y en este se acordó, que (sin que pudiera servir este lance de ejemplar) se diese entrada, para su convento á Ntro. P. Jerez; res– pla'ndeciendG en esta ocasión la estima– ción en que dicha nobilísima ciudad, te– nía á su esclarecido hijo. Divulgóse en la ciudad el arribo de N. Rmo. P. Fr. Francisco de Jerez, y complacidos todos los ciudadanos se apresuraron á visitar y tratar presencial– mente á quien tan tiernamente amaban; distinguióse en esto la nobleza, que si bien estaba resentida. del bochorno en que tan injustamente había puesto en Roma la emulación siempre infame á su compatriota, á todas luces insigne; miti– gaban con tenerlo á la vista su quebran- . to; pues en él hallaban todos en sus aflic– ciones consuelo, en su autoridad asilo, en sus palabras dulzura; y en los más ár– duos asuntos en sus dictámenes hallaban los aciertos; por lo que justamente era venerado por Padre universal de la pa– tria. (Id. 19.) ·Mantúvose allí hasta principios de Fe– br0ro de 1680, que la precisión de cierto asunto lo llevó á Sevilla. Luego que lle– gó á ella, advertido de su religiosa urba– nidad, pasó á B. L. M._ al limo. y Re– verendísimo Sr. D. Ambrosio Ignacio de Espfoola y Guzmán, grande amigo y apasion"ado suyo, que á la sazón se ha- va á Sevilla Haba de Arzobispo en Sevilla. Mucho se co~plació aquel príncipe con su vista, y

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