BCCCAP00000000000000000000608
/. · - 190 - pero que dice bien claro y prueba hasta Env,dio,o, ·. la evidencia cuán grande era la estima– que tnvo. ción en que lo tenía el expresado cole– gio de Cardenales (1). Estos aplausos que, como gajes dignos rle sus singulares prendas se le tributa– ban á nuestro R. P. Jerez, fueron estí– mulo qne despertaron los celos y envi– dias de otros religiosos, á los cuales cegó el demonio ó el amor propio, y ya cie– gos, levantaron contra él sorda persecu– ción y burdas calumnias, con el fiu de deslucir sn fama, si no podían del todo obscurecerla.Al llegar aquí, cedo gustoso la pluma al P. Nicolás de Córdoba, que lo cuenta así: Fué el caso que, aproximándose ya el año Je 1678, en que se había de celebrar 11uevo capítulo general, el Eminentísi– mo Sr. Cardenal protector de la Orden, con otros Emmos. Sree. del Sacro Cole– gio y el Excmo. Sr. Embajador de füpa– ña, trataban de que en el capítulo futuro saliese electo general N. Rmo. P. Fran– cisco de Jerez, á fin de que este superior empleo fuese preliminar, para ascender á otras digoidades ·. y á la Sacra Púrpu– ra, de qne lo conceptuaban bastante– mente benemérito. Muy fácil hallaron estos generosos héroEs á los nuestros para condescender á sus insinuaciones; Tratan de ha· pero no faltó algún envidioso, (quirn cerio General. inenos se podía discurrir) que viendo (1) · Véase Noches jerezanas ó Historia de .Jerez de la ,Frontera. tomo 2.0, pág. 144.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz