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- 178 - taron. Luego que llegaron á Gibraltar Lleva su ca- dió el Pr. Fr. Juan noticia del suceso al· dáver á Gi R p G d'á d I b ' • · braltar. - • . uar 1 n e a o servancia, qmen penetrado del más vivo sentimiento á vista de tan lastimoso caso, ofreció gus– toso hacerle la pompa funeral con la más suntuosa ostentación, como lo ejecutó puntualmente. Aquella mafiana, yendo á reconci, liarse dicho P. Fr. Juan para decir misa con un religioso observante de aquella comunidad, al verl.o éste tan sobremane– ra afligido y congojado le dijo estas pa– labras formales: P. V. R. se consuele, porque le hago saber que yo confieso en esta Ciudad una persona dé calificado espíritu á la cual ha di~ho esta madru'. gradaNtro. Sefior: Hoy han quitado la vida violentamente á un hijo de Fran– cisco mi siervo. Ella le replicó: Pues, Se– ñor, ¿cómo así? A lo que le respondió el Sefior: Son altos juicios míos; ruégarue por él que está en el purgatorio, y sal– drá de allí del sábado en ocho días. De lo que podemos inferir que está gozando de Dios. Después se supo que no muy lejos de allí rin hombre perdió el j □ icio y dando voces decía: yo .he matado á un santo! yo he quitado la vida á un religioso! en- , tre cuyos fatales ecos dentro de pocos días espiró_ Lo que dió fundamento pa– ra creer que serfo uno de los caminantes Fin del ·ma que le tiraron á Fr. Diego. Del otro no tador. se supo nada. Sintió tanto esta desgracia el P. Fr, Juan, su compañero de viaje,
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