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- 264 - pero sí consta por la relación que firmó Lugar en que de su mano el P. Fr. Agm-tín dé Alca– murieron. lá, (que fué uno de los sacerdotes que asistieron en el hospital), que sus dos compañeros Fr. Alejo de Almogia y Fray Alberto <1el Moral murieron en esta oca– sión en el hospital; y el P. Fr. Juan de Sevilla en una carta que est)rihió y se conserva en el archivo afirma que llevó él mismo a! convento y enterró en él á los dos religiosos mencionados, lo cual demuestra que el Necrc,logio ó la ta– bla de los difuntos de la Provincia está equivocada en las defunciones de este afio, pues dice que Fr. Alejo de Almo– gia murió en el convento de Sanlúcar (otra copia dice que eu Málaga) y que Fr. Alberto del Moral _falleció en Sevilla, lú que indica la ofuscación, que enton– ces padeció el P. Secretario Provincial, por cuya razón equivocó los conventos al tiempo de hacer la apuntación, y se le olvidó escribir la muerte de las dos religiosos, que murieron entonces en Cadiz, ó tal vez los puso por difuntos de otro convento. Hasta aquí el P. Oór• doba. El convento más castigado de todos fué el de Sevilla, .donde murieron cator– ce religiosos asistiendo á los coléricos. En dicha capital se cebó !<1 peste con tal furia, que según Orliz de Zúniga v otrns historiadores de aquella época, murieron más d~ do,,cientos mil de sus s~:n1!~te en habitantes. Hubo días en que pasaron los muertos de dos mil y quinientos,
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