BCCCAP00000000000000000000607

- 262 - ~~.:.s.-:.s.-.:.s.-.:.s.-.:.s.-~.:s:.:.s.-.:.s.-~ dos para que asistiesen á los del Hospi– Asisten los tnl, el P, Fr. Agustin de Alcalá y los her– nueStros á los mnnos Fr. Alejo de Alrnogia, y Fr. Al- apestados. M . . L berto del , oral, rehg10sos egos; y para 11sistir á los que había en las casas parti– culares, fué nombrado el P. Fr. Juan de tlevilla, al cual se le hizo en la huerta una liabitacion, para que vi viese en ella y se conservase separado del trato y co– mercio de la comunidad. De estos reli– giosos en breves dias (pues no pasó un mes) enfermaron los dos Legos, y mu– rieron. El primero que falleció fué Fr. Alejo de Almogia; este religioso vivía con gran fama de santidad, por lo que lue– go que se separaron las salas de los convalecientes, poniendo en una los hombres, y en otras las mujeres, (para que estuviesen con mayor decencia y honestidad,) al dicho religioso se le enco– mendó la asistencia de las mujeres, á las que sirvió con mucha caridad y gran ejemplo, hasta que se sintió heri– do del contagio, qne se lo llevó en pocos días. Todos los días que estuvo en el Hos– pital, comulgaba y se disponía para mo– rir, como si hubiera de ser aquel día en el que babia de expirar; pero con mayor eficacia en los que estuvo accidentado. Cuando lo pidió la necesidad 86 le ad– ministraron todos los Sacramentos; y hahlnnr1o con intensísimo 1d:ecto con 1 hterc .1rray Jesucristo nuestro bieu cruciHcudu en- ,Uo¡ o de Al• ' moil;ia. tregó en sus manos el espíritu, dejando a iodos, aunque uou el mayor seutímieu-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz