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- 247 - que los padres de nuestro Fr. Félix lle- gasen en su ancianidad á una pobreza Anciani.dau suma, sin que tuviesen más auxilio que de stl ª padres. el de este hijo, el cual, siendo Capuchi- no, carecía para ejecutarlo de las preci- sas facultades; y como por una parte la ley natural le obligaba, y por otra la evangélica pobreza que había profesado no le permitía valerse de su industria, para adquirir médios con que sustentar- los, se halló el pobre religioso circun · dado de fati?;as, aflicciones y quebran- tos. Estos sufríalos alegre y resignado; mas no por eso se remediaba la ni:ici:isi- clad de sus padres, y así se vió precisa-' do, aunque á costa de un sentimiento grande, ~ solicitar salir de In Religión, ya con hábito secular, ya con hábito religioso; no se le concedió de este mo- do, y así salió de seglar. Vuelto al siglo el afligido religioso, emp,3zó á trabajar personalmente para conseguir el fin á que se había determi– nado su salida, y no es decible cuánto fué el martirio en que se halló todo el tiempo que vivieron sus padres; pero también hubo en él motivos de multipli– cados premios, pues, como era en la profesión religioso, y le precisaba andar enredado 011 tratos y contratos con se– culares que lo querían engañar, tenía que trabajar mucho para arrojar de sí todo engaño, fraude, ó dolo con que pu- diese mancharse :m conciencia- y con se ·ve.precisa- ( • 1 • ' do á irse con esto era un mudo predwador que con ellos. sus obras ense.ñ:nba no sólo el fin, sino

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