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CAPÍTULO XXXV Viclc1 clel v. P. Francisco Aoustín ele ·Anlequera. ació en la Ciudad de Antequera de padres honestos y honrndos, merca– Toma 01 hábi, deres ó comerciantes· pero de vida tan ~ ' · ajustada que comúnmente eran reputa- dos por justos. Entre otros hijos tuvie– ron á nuestro Fray Francisco, quien siguiendo el ejemplo y buena doctrina de sus padres fué desde muy pequeño bien inclinado, y por lo mi2mo se ma– nifestó muy solícito de tomar nuestro sant0 hábito. Lo consiguió fácilmente. y habiendo cumplido su noviciado muy á satisfacción de los religiosos del con– vento, le dieron la profesión. Sacaron errada la Fé de bautismo, y gobernán– dose por ella, lo profesaron algunos me– ses antes de tener la edad que pide el Concilio, yerro que no se advirtió hasta algunos años después. Pusiéroulo á los estudios de Filosofía y 'l'eología, en los que sobresalió, dando muestras de ser uno de los mejores predicadorns que hubiera tenido la Provincia; pero envi– dioso el infernal dragón temía el fruto Profesa sinl!l- que desde el púlpito potlría hacer en !ns ~~~d canóm- almas, y así procuró estorbarlo su malí· cia. Fué el caso que sacando otra vez
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