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- 2:22 - ~'5:-.:.S.-.:.S.-:.S,-'5:-.:.S:,.:S:,'5:-.:S:,~'5:-.:J deseoso de que por falta de diligencia La bautiza. no se perdiese aquella pobre alma, sen– tóse en la cama misma de la enferma, y empezó á exhortarla con eficacia tan– ta, que no pudiendo ella resistir á la actividad de las razones con que el siervo de Dios la persuadía, se rindió aquel corazón obstinado, y, admitiendo la verdadera Fé, detestó la secta maho– metann, pidiendo á voces el sagrado Bautismo, y mauifestando dolor y sen– timiento de no haLer teuido hasta en– tonces quien ia hubiese deseng~ñado con la caridad que el P. Fr. Diouisio lo había hecho. Este la instruyó en los misterios ·de nuestra Santa Fé, según la uecesidad lo pedía, y la bautizó en pre– sencia de todas las personas que había en el Hospital. Con la noticia del suce– so concurrieron muchos á dürle á Dioe las debidas grncias, por las misericor– dias, que con aquella alma había obrarlo mediaute su siervo, el I'. Fr. Dionisio, á cuya virtud atribuyeron aquella con– versión; siendo lo más ade.1irable que hubo eu ella, el que apenas hubo reci– bido el Bautismo, reuaciendo á la gra– cia, eutregó en mauos de su Criador su dichosa alma, dejando á todos con el consuelo que puede discurrirse. (Idem 154.) Más que todos complacido quedó el Padre Fray Dionisia; pero couocieudo 80 agrava 1 se acercaba el término de su temporal Padre. 0 destierro, le avisó al P. Guardiáu, quien prontameute le envió al P. Fr. Fnmcis-
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