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- 216 - todos. conociendo era voluntad divina se la dá un que fuese él de los primeros, pues sin co,npaiiero. haber tenido aviso de lo que pasaba, 110 pudo resistir el interior impulso que sintió de venir aquelfa noche al Con– vento. Luego que lo vieron los Religio– sos empezaron á darle las enhorabuenas por ln dicha que se le franqueabu: ad– rniróse nuestro Fr. Laureano al oir tal anuncio, v como era cosa que él tanto había deseado, por lo que le había pedi– do á los Prelados may0res lo enviasen á algunos de los pueblos contagiados para emplearse en tan heróico ministerio, conoció era obra del Omnipotente su elección, y le dió fundamento para dis• currirlo así su impensada venida. Toda aquella noche gastaron Ios dos benditos Religiosos en oración, dispo– niéndose para entrar en el Hospital el día cíguiente. El Padre Fray Dionisio dijo temprano Misa; ayudóla y comul– gó en el!a el hermano Fray LaureiJ:no; dí8l'on después h1s g1mcias, y se ofrecie– ron al Eterno Padre en sacrificio fJOl' la salud espiritual de aquel pueblo, pidién– dole encarecidamente le concediese tam– bién la eorporal. A hora proporciouuda llegaron aquellos dos campemies arma– dos de fé y de caridad á la celda del Prelado, ü pedirle la bendición y des– pedirsC:•; después fueron despidiéndose de todos sus hermanos, y todos llenos (le amorosas lágrimas salieron acompa- 1'.Iarchan al _ l l l t ºl l J ¡ • hospital. ' IlilllC O OS 1,lS .a a fJU(:)J'ta r Oll( 0 80 üle- I'Oll los último¿ i1brazos, llevándose los
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