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- 211 -· ra en que había sucedido, reflexionaron sobre lo que Fray Luis había dicho, y co- verdad uocieron que no fué delirio de su cabeza, de ª st ª visión siuo visión soberana, con la que Dios quiso fortalecerlo y premiarlo en aquella hora, mostrándole la gloria con que ha- . bía premiado, así á los que en el Hospi- tal habían muerto, como á nuestro muy Rvdo. Padre Provincial. (Id. 262.) No se redujeron a éstos solos los pro– digios con que quiso Dios calificar las he– róicas virtudes de su siervo Fr. Fulgen– cio, sino que para hacerlo en todo pare– cido al insigne varón que lo recibió en la religión y le vistió el hábito que, como dejamos dieho, fué Ntro. V. P. Fr. Agus– tín de Granada, sucedió en unas honras que se le hicieron en Andújar lo mismo que acaeció en las que al V. P. Fr. Agus– tín se le hicieron en Ecija y dejamos refe– rido en el Capítulo LII del libro 2. 0 ; y por ser este prodigio en todo semejante al otro lo omitimos aquí. También se apa– reci.ó al P. Pablo de Granada, cronista de la Provincia, y tampoco hacemos aquí mención de dichas apariciones, otros porque las dejamos para cuando se escd- prodigios. ba la biografía del mencionado P. Pablo.
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