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- 207 - nos hospedaba con mucha caridad en Priego. Este con las grandes noticias se aparece á que tenía de la santidad y virtudes de un amigo. Nuestro Rmo. P. General, y lo mucho que aoaba á Nuestro Muy R. P. Provin- cial, sabiendo que éste se hallaba grave- mente enfermo, determinó ir á visitarlo, con cuyo motivo llegó al convento de Grana<la y lo hospedaron en un cuarto que había servido de libre~ía, lejos de la Comunidad. Sucedió, pues, que habién- <1ose ::>etirado él aquella misma noche que eetaba nuestro P. Provincial agoni- zando, ~e recogió á dormir lleno ·todo de pena y sentimiento, viendo á su grande amigc, tan próximo á la muerte. Oprimi- do dE este quebranto no podía conciliar el sueño, cmmdo sintió que habrían la puerta del aposento, y vió entrar po'.: ella á su gran amigo placentero, como cuanoo estaba muy sano. el cual, acer- cándose á la cabecera de la cama, se sentó en una silla. Admirado el Síndico de lo que veía, le dijo: ¿Qué es esto, Pa- dre rr.ío? ¿Tan bueno ya, que tiene fuer- zas p::,ra visitarme á esta hora? Aunqtle esto 1) había extrafiado mucho, fué ma- yor !:c. adUJir'ación que le causó la res- -puesta, pues le dijo: Me voy al cielo, y he cp:erido antes venirme á despedir de v. m. Y dicho esto se le ausentó de la. vista. Quedó Antouio, no lleno de mie- do ni de espanto, sino de un extraño go- zo y particular consuelo de su alma; y . . . . · , l . · Adm1rac16n sm detenerse un punto, tomo a precisa de éste. ropa para la decencia, y saliendo de_ su

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