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- 203 - vándose el accidente, y conociendo el enferme que se iba postrando, pidió le Se agravap61' volviesen á dar el Viático y le adminis- momentos. trasen la unción extrema. Afligiéronse de nuevo los religiosos y él los alentaba, exhortándolos á que se conformasen con la voluntad del Altísimo, pnes él estaba en ella cesignado, como lo manifestó en toda su enfermedad, en la cual nunca se lo oyó palabra que no lo indicase así. Recibió segunda vez los Santos Sacra- mentos, y pidió perdón á todos los pre- sentes y ausentes con palabras tan hu- mildes, que movían á llanto. Entre las que dijo fué, que no le acusaba la con- ciencia de culpa alguna, cometida con malicia en el empleo de Provincial; que si habfa tenido muchos defectos por su ignorancia, bien había protestado desde el primipio ser indigno de aquel tan elevado empleo, y así era justo que lo perdonasen . Nuestro Rmo. asistió, como piadoso Padre, ;,entado en la misma cama del enfermo, esforzándolo á ·uevar con pa– ciencia las fatigas de uquella hora con la espHanza del premio. Concedióle las indulgencias de la Orden y otras muchas, que él tenía concedidas por la Silla Apostólica; le echó también la absolución gem,ral, y le decía ronchas y muy fervorosas jaculatorias. Después pidió e: enfermo le leyesen la recomen- , dación del alma y todas las d~votas Le encomien· oracioues que trae'el manual p.ara exci- dan el alma. tar el afecto y peair á Dios misericordia,
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