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- 198 - de su inmortal memoria hoy se obser– van con tesón inolvidable. (Id. 25i3). Bien creyó la Provincia haber conse– guido su mayor felicidad, logrando un Esperanzas p l d d l <l . d frustradas.< re a o e ta es pren as, y que temen o tan:corta edfül, podía prometerse (como se lo prometía) que siendo _dilatado su gobierno, gozaría en la observancia regu– lar copiosos frutos; pero con universal sentimiento de todos, lo quitó Dios de la vista y compañía de los hombres, para~beatificarlo con la vista suya)ntre los Angeles, como diremos en el capítulo siguiente. CAPITULO XXX ~1uerte \J exe(1uias del Siervo de Dios. os anos, dos meses y algunos días había que gobernaba la Provincia en cuyo tiempo no celebró CapíLulo, porque tuvo orden de N. Rvmo. Padre Gem·ral Inocencio de Catalagirone para que lo suspendiese hasta que su Reve– rendísima llegara á esta Provineia, lo que ejecutaría luego que visitase la de Castilla. Obedeció pronto este mandato y sabiendo después que su Rvma. cele·– braba en Toledo el Capitulo de aquella Vida segada Provincia, le pareció que era debido en flor. obsequio pasar á 'l'oledo á recibirlo, y desde allí venir acompañArnlolo: y así lo ejecutó, agradeciéndole mucho esta

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