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. __ 1.83 - del protendient8 se mostró bastante- mente tibio en responderle; pero no le Lo viste en d 'ó t t 1 1 Df' ] Granada. 1 o a repu sa. . JO e que era empe- rí.o muy árduo el que emprendía, y que necesitaba de t.iempo para deliberar; y dándole instrucción de lo que había de hacer, si con eficaz deseo solicitaba el hábito, y lo despidi6. Oyó nuestro Lu- cas al venerable Prelado, y con sem- blante alegre é igual serenidad de áni- mo se retiró, ofreciendo no faltar en co- sa alguna á lo que se le mandaba. Cumplió exactamente su promesa y aunque no faltaron dificultades que vencer para admitirlo, nuestro venera- ble Prelado conociendo (tal vez con su- perior noticia) las utilidades que de re- cibirlo se habían de seguir á la Custo- dia, y aún :i lri religión toda; venció todos los obstáculos y le admitió á la orden, vistiéndole por sus propias ma- nos el hábito en el Convento de Grana- cla, sier.do nuestro Lucas de 18 anos, y lo agregó al número de los novicios del coro, bujo h diEciplina de aquel nurn·a bastantemente celebrado varón que se llamó Y. P. Fr. José de Antequern. Fué su recepción el día 8 de Octubre de 1625, y quitándose en ella el n01,1bre de Lu- cas con que hasta allí había sido cono- cido, se le puso el de Fr. Fulgencio de Granad.:i, (Idem. 242.) No es explicá:::>le el gozo que recibió en su alma el nuevo soldad? de Cristo, Su gozo inte– al verse adornado con el umforme de la rior. seráfic¡¡ capuchina milicia; pero como

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