BCCCAP00000000000000000000582
86 LOS MEDIOS ejemplo, y hallaron en la observancia regular un venero de auténtica santidad. La Madre Judit de Cristal, una de las prime– ras religiosas destinad2.s a la comunidad de Bé– ziers, se había formado la más elevada idea de la vocación de la Orden. Todos se admiraban del modo cómo hablaba de las reglas y de la eficacia que entrañan en orden a la santificación. Y sus palabras no eran mera retórica. « Desde su novi– ciado fue como la regla viviente de toda la comu– nidad en las prácticas y ejercicios de la Orden»". La comunidad de Sarlat nos presenta el ejemplo de la Madre Francisca de Monsagnes, una de las religiosas que compartieron en 1633-34 con la Madre Honorata de Brianc;on las penalida– des y sinsabores de la fundación. Era tanto su celo por la observancia regular que a algunos pa– recía extremado. De hecho su postura fue tachada de exagerada en alguna de las asambleas dedica– das a estudiar estos problemas. Pocos días des– pués del percance, que para ella fue muy desagra– dable, enfermó gravemente. Después de haber oido misa y recibido la santa comunión, pidió presta– do un velo y un hábido, el crucifijo y el libro de las reglas. Pronunció luego algunas frases que conmovieron profundamente a las presentes y mi– rando el libro ele las reglas que tenía en sus ma– nos, exclamó: « Oh Reglas, vosotras sois mi con– suelo! ». Y las puso devotamente, como sello de su fidelidad, sobre el corazón. Contaba 45 años de edad"'. " Cf. Histoire de l'Orclre, I, p. 459. rn Cf. Histoire de l'Orclre II, p. 228.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz