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EL FRAILE ALBA:frrU, 43 reza. Su modestia era exl;raordinaria. Solo st1 presencia inspiraba devoción y recato. En las pocas fotografas q11e de i-1 po;,CE:'mo:-; :idviertc e ,c.te r<' cn¡!,'imiento de los sentidos, guarda fiel rle la c;1stidacl. -Jamás se le oyó hablar de rnnjerl's. ni hit'n ni rnal--asf'g·ma ,ierto religioso. -Nunca le oí hahlar de mujeres-asegura otro. Respecto a la modest;ia con s11 propio cuerpo era exagerado. i\ 1 tener que ser operado de apendicitis en una clínica de Bilbao, pro– curó cubrirse de tal manera que la virtud de la modestia se salvase lo mejor posible y al decirle el médico, sin duda para tranquilizarle'. qtte ellos estaban acostumbrados a todo, Fray J o:-;é María contestó· -Ustedes están acostumbrados a todo : pero la modestia religiosa estú siempre hien en todas partes. En su última enfermedad fueron mucha las im:ecciones que t11Yie– ro11 que ponerle : pues bien, nos dice el henrnmo enfermero: -El se las ingeniaba de tal manera que la Yirtnd de la modesfri c.nfriese lo menos posible. T ,o mismo sucedía con st1 manera ele estar en 1a cama. A pe~ar de ~us g-randes dolores. rara vez ~e mona para no faltar ;1 h mo de~ti;1. ¿ Quién, al \·er estos ejemplo~ cfr Yirt,ud, nc, excbm:1. admirado· ¡ rcrdaderamentv fné un n:ligioso e:-traordin,1rio I Fra_¡· Jo.,{, l'vlaría e,.;tuvo clavado vohmtariamentc en la cruz ele la ,-ida religiosa con los cla-ros de lo, tr('S votos, y esta crucifiYiC:,n, t'Stt' martirio, fueron los que elevaron su alma a las cumhres más afü1~ de la san ti da d.

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