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IV. -ANUNCIAR Al JESÚS DEI EVANGELIO ■ De lo que se trata no es de implantar la Iglesia, sino de hacer visible el Reino de Dios en medio de los hombres. Y ese Reino sólo podrá ser entendido y aceptado si actuamos como lo hizo Jesús. Es decir, desde la compasión, la misericordia, la dignidad de todos a los ojos del Creador; desde el alivio de los dolores del otro para que pueda ser feliz; desde el perdón como recupe– ración del alejado, del pródigo. Juan Pablo II lo expresó claramente en la "Redemptoris missio": "El Reino tien– de a transformar las relaciones humanas y se realiza progresivamente, a medida que los hombres aprenden a amarse, a perdonarse y a servirse mutuamente... La naturaleza del Reino es la comunión de todos los seres humanos entre sí y con Dios...Trabajar por el Reino de Dios quiere decir reconocer y favorecer el dinamismo divino que está presente en la historia humana y la transforma. Construir el Reino de Dios significa trabajar por la liberación del mal en todas susformas" (RM, 15). -Un Jesús sin concesiones La presentación de la persona y de la obra de Jesús desde el testimonio personal, como lo hicieron apasionadamente los apóstoles, parece la úni– ca manera de captar la atención. Y la invitación a conocerlo y seguirlo es el anuncio que puede despertar la curiosidad de acercarse a Él. Juan Pablo 11 nos lo recordó durante el Jubileo 2000: "Se trata de una exigencia dura, que impresionó a los primeros discípulos, y que, en el curso de los siglos, ha desani– mado a muchos hombres en el seguimiento de Cristo. Pero precisamente esa radicalidad ha producido también admirables frutos de santidad y martirio que arraigan en el tiempo el camino de la Iglesia". El mismo Jesús vio cómo le daban la espalda muchos cuando les hablaba de la Eucaristía. Pero los que aceptaron su discurso y su presencia fueron capa– ces luego de dar la vida por Él. El hombre de hoy está acostumbrado a una molicie que no deja de incomodarle. Pareciera que no se le conquista si no es desde la invitación a lo heroico. Cuando alguien le convence de conocer a Cristo y se da el encuentro ha nacido un cristiano cabal. Mf&i

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