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212 pueden llebar todo el cuerpo, a lo menos han de quitarle vil brazo? vna pierna para comer. S. Estas son las fiestas, y recreaziones desfos barbaros, estos s sacrificios, y estas sus viandas mas ordinarias y regaladas: ahora pas saremos a veer los estilos que abseruan en sus entierros, y exequiae. En muriendo algun cariue, si es de los que ellos tienen por Cazique ) hazen gran sentimiento; el modo de significarlo es barbaro como toda sus cossas, porque apenas ha espirado, quando se juntan los parien- tes, y matan quanfos animales tenia en su cassa, como yeguas, caua lbs, perros, y gallinas. Si tenia algun yndia de los prissioneros, le tan la vida con furiossa rabia; y si tubo dos 6 mas mugeres, las tan, y solo dexan vna. Hacen en fin vil destrozo horrendo, y a vista mismo cadáver (que lo conseruan tres y quatro dias sin enterrarle) s hazen estos sacrificios, y el de pegar fnego a todas sus alhajas, pa lo que disponen vna solemne oguera. 9. La causa de tardar tanto tiempo en darles segultura a los difun-i tos, es porque tengan lugar los amigos y conocidos, para acudir al en- tierro: en estos tres ó quatro dias se juntan todos para esta función,. assi hombres como mugeres. Apenas salen de sus cassas, quando co- mienzan a armar danzas: y desta suerte baylando, cantando, y lloran - I do, y tocando barios instrumentos prosiguen el camino en tropas, asta. llegar a la cassa del difunto. En llegando, cogen el instrumento ó allis-. xa qué pueden hauer del difunto, y con el comienzan nuebos bayles, canciones, y lamentos: desta suerte prosiguen confussarnente sus exe- quias, vnos por vil lado, otros por otro: y todos sin orden ni concier- to. El assumptQ de las canziones es diuersso, vnos le toman de las proc- zas y valentías del difunto, otros de lo que trabaxó, y a este modo: dur& la función y los bailes, asta enterrar el difunto. 10 Despues de dexar el cadauer en' la sepultura, vuelhe el acompa- ñamiento a su cassa, haziendo las mismas zeremonias, y en llegando a la cassa, comienzan con mayor ferbor a dar bueltas, y rebueltas confu- ssaniente, sin orden ni concierto alrededor. Desde aqui tiran derechos, despues de vil buen rato, al sitio de las labranzas, que ellos llaman Mayna: alli se ponen a llorar, cantar y baylar delante del primer palo que encuentran cortado, vnos a vno, y otros a otro, renouando las me- morias de lo que trabaxó el difunto en sus labranzas. Veer, y oír los de- satinos y supersticiones que hazen y dicen en estas ocassiones, es digno de gran rissa por vna parte; y muy lamentable por otra, por la zegiie- dad destos barbaros, y por las torpezas que cometen, en ofensa de Dios. 11. Concluydas todas estas funciones, se vuelben todos a sus CA ssas; pero los que ó por estar lexos, 6 por otras caussas no pudier.

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