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la noche antecedente, havia visto una culebra disforme, de mas de och varas de largo sobre lacassa de los Religiossos: y que estaba arroxand sangre por la voca, por las narizes y por los ojos. Átui'diose la gente cori esta notiçia; y viendolos a todos atemorizados, a fin de que desamparasen la poblazion, passó a explicarles lo que indicaba aquella señal; díxoles, que segun su astrologia, seria zierto, que todos los que alli ressidian, se- rian passados a cuchillo, y que todo el pueblo hauia de ser regado coir sangre de los vezinos. En oyendo esto, discurrieron como desamparar la poblazion; pero savido el casso por los Religiossos, procuraron echar del pueblo al Piache, y sosegaron la gente; y con esta diligenzia, y el auxilió. divino, que fue el prinçipal, se desvanecieron los temores, y zessó el en- gaño. lO. Entre los Carives (que es nazion que en todo se diferenzia de la dernas en los estilos) se hallan tanihien muchos Piaches; per el grado muy distinto del que diximos de lbs otros Piaches, y tanibien la primer fundaçion del cursso. Acuden los Pretendientes al Piache mas afamao y viexo, y le proponen sus desseos: el se los aplaude, y los alienta a la pe,1 severanzia, zelebrando su facultad y profession con grandes encarezimien tos. En haviendo el numero sufiçiente, que suelen ser seis u ocho, comien za el cursso, y por primera lecçión les haze comer dos y tres platos de pi mientos fortissimos, y tanto que vno solo, es bastante para abrasarles las. entrañas; pero ellos por salir con su empressa los comen todos sin dexa nada. II. Apenas han acabado de mazcar los primeros pimientos, quando comienzan a dar gritos por el fuego picante que les abrassa: despues con- forme se ha augmentando el ardor, gritando y rabiando se tiran contra el suelo desesperadamente, y hazen otros mill ademanes espantoSSOS. Pa- ssada esta funcion barbara, en que suelen perezer algunos, les cortan el cavello, y los enzierran en vna choza estrechissinia. Luego comienzan 1 ayunos, y por espacio de siete messes, no les dan otra cossa cada día, sl no vna rahanada de pan y vn vasso de vino de palmas por la mañana, y otro tanto a la noche. Desta suerte prosiguen sus cxerçicioS diabólicos, y' con tan rigurosso ayuno, y las demas penalidades, que se pueden conj derar, de la estrechez de la choza, del calor, e inmundiçias de ella, se sue len sofocar y morir; y los mas, por no perezer rompen la cassa, y dexa el oflçio comenzado. Durante el cursso, acude el Piache viexo todos 1. dias a hora señalada, y les enseña sus cantares y superstiÇiOfleS y 1 disçípulos, en yendose el Maestro, toman las sonaxas y comienzan a re petir las lecçiones que les dió: cantan, aullan y gritan, y las mas noche se las passan sin dormir. 12. En cumpliendose los siete Messes de ayuno, hazen otra arl. dad seniexante a las referidas, si ya no mayor. convocan la gente a zinI

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