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205 matan; pero nadie quiere comerlos. La razon que tienen para esto, es de- cir: que el cantar a aquella hora, es anuncio de enfermedades, ó muertes. De esta especie de agüeros, y supersticiones ay entre los yndios infinito, y solo Dios puede apearles de tanto error, y desatino, como tienen. CAPÍTULO XXIII. DE COMO aL DEMONIO SE VALE DE LOS PlACEES PARA ZEGAR LAS ALMAS, Y EMBARAZAR LAS REDUCCIONES: y DEL MODO QUE TIENEN LOS CARLuE5 EN GRADUAR Á sus PlAcuEs. 1. De lo dicho asta aqui, y de lo que luego referiremos, se colige pal- pablemente que el demonio ha puesto por anzuelo de su furia y astucia in- fernal a estos Pinches: para que pressos los yndios y pendientes de sus embustes y superticiones, perezcan misserablernente para siempre, y vivan desauziados de remedio. Mucho se ha trabaxado sobre extinguir esta pes- te de los Piaches, por ser tan noçiva y perjudicial¡ pero en medio de hauer castigado a muchos, y de perezer los mas por justos juicios de Dios; xa- mas faltan professores de tan malas artes. La razon de esto es, porque dernas de sugerirles esse veneno Satanas, por hallar los vassos propor- cionados para sus dissinios: tienen otras conuenienzias, que siruen de atractiuo, y por no perderlas: procuran conseruni' el officio, añadiendo cada din nuebos errores y maldadas. 2. Los que ordinariamente trahaxan menos entre estos Indios, son los Pinches: porque como les tienentauta venerazion y temor, por los embus- tes que hazen y dicen: para tenerlos gratos, les fabrican con mucho gusto las cassas, y les hazen las labranzas: y de la misma suerte, si les faltan mantenimientos se los ofrezen liberales. Quantas vissitas hazen a los en- fermos, se las pagan como ellos quieren: y mientras dura la enfermedad, Ig embia el enfermo todo quanto ha de comer y beber, para que lo so- plen, y hagan sobre ello los gestas, y superstiçiones que suelen. Después lo llehan a enfermos, y estos lo toman con tal seguridad y confianza, co- mo si les llebaran la medicina mas eficaz del mundo, ó vna reliquia pre- ciossisirna. 2. Suelen los tales Pinches matar muy de ordinario a los enfermos, con les bebidas que les dan: assi por ser henenossissinias, como porque ignoran la enfermedad. Las virtudes de las yerbas, y bebida, y el tiempo en que se han de aplicar. A un yndio ya chrisiiano le sucedió, hallarse desganado de comer, y desseoso de tener perfecta salud, sin molestarle otro acçidente, llamo al Piache de la Poblazion. Este le dió vna bebida de
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