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er coasa alguna; y como eran lo.g manxares vssuales, y no tenian con ue socorrer su necessidad, perezian misserablemente. Aduirtiólo el Re- giosso que asistia en el pueblo, y les sacó de su engaño, comiendo e todo, y mostrndo1es como los tales animales, no tenian más de vn orazón. 1. Zerca de vna de nuestras Poblaziones, hauia vn manantial de uena agua, de donde se socorria la gente ordinariamente: parezioles a s yndios del pueblo seria bueno traherla a di; pero antes de execufar- , fueron á consultar al Piache, creyendo consistia en la voluntad des- , el allanar los passos y dificultades intermedias, qué eran inaccessi- ies. Fud este a veer el terreno, y halló terribles profundidades; pero no bstante, dixo con gran dissiniulo, que a el le hera muy fazil el conducir l agua, y que bastaría el que di se lo mandasse. Pero mirad les dixo que s aduierto, que esta tiene allí su Madre (que es vna disforme Cvlebra), y traigo el agua, corre peligro de que se enoxe, y enfandada del casso ierta tanta cantidad que nos ahogue a todos, y destruya nuestras cassas. penas oyeron esto los zircunstantes, quando desistieron de la pretens- on: con esta salida y euassion quedo el Piache desempeñado de su dis- arate y los vecinos satisfechos, y agradecidos de Ja aduerfenzia. 14. Tal uez suelen ntroducirsse a Piaches las Mugeres, i en los años assados, hubo vna viexa tan zelebre en esta maldita professión, que albo- to gran numero de yndios con ni iii enredos y engaños. Esta viuia dos le uas distante de la poblazion de Santa Maria, y comenzó a publicar, que auia de hazer poderossos a quantos la siguiessen: y assi mesmo, que ara este efecto, hauia de conducir las Naues cargadas de todas riquezas, esde la parte donde vierte el Rio Guarapiche en el mar, asta su cassa, ue era distanzia de siete días de camino: y esto no por agua sino por en- ima de las sierras y montes mas altos. Tambieri les prom etió, que estan- o con ella, no ten ian que tenier a los Españoles, n i a otra Nazion alguna; orque en casso que alguien los quissiese engañar, o hazer guera, que al unto los convertiría en Monos. 15, Con estas, y otras promessas traxo engañados la viexa a sus se- uazes, y fué tan crezido el numero, y tan zelebre su fama, que fué precis- ocurrir a los daños, que se podian seguir, de la gente que se le yba ntando. Embiaron los Españoles gente, y cogieron a la niald'ta Piacha, despues en presenzia de algunos yndios la pussieron en la horca, adon- e acabó su vida misserable. De los sequazes, vnos huyeron, y otros fue- n pressos y castigados: y con esta diligenzi, se fueron desapareciendo dos, y zessó el daño que se temis. Pero enmedio de fa ntas experienzia mo tienen de las falsedades, y engaños de los piaches, xarnas se aca- an de desengañar de ellos: y sus hechos, y pronosticos, los obseruan por erdades infalibles.
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