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ces, y bien aventurados, han dexado en España sus riquezas, y conue- nienzies, y otras cossas a este modo, según lo piden las ocassiones. 14. Despues, poco a poco, se les be instruyendo en las verdades catholicas, y morales, y ellos ben conociendo su zeguedadyyicios:y con la grazia del Señor çelestial, se disponen para el Santo bautismo. Cobren fuerzas espirituales, y reconocen los bienes que por él se consi- guen, y los daños que ocessionen las culpas, y la mala vida. Es inmenso el trabaxo_que se pesse con este gentio, asta domesticarle, poblarle, y reducirle e estilos de razon y Christiandad; pero tambien al passo que es mayor el trabaxo,ser mas crecido el premio de los que se exerci- tan en su conuerssion. Criaturas son de Dios, y no es razon desamparar- las, pudiendo hazerse en elles mucho fruto con su grazia, como se pue- de y se haze, perseuerando vn dia y otro dia, vn mes y otro mes, un año y muchos años. - 15. lelo que no se acrisolan fazilmente estas Naziones en mucho tiempo, es de las hechizerias, y supersticiones: lo vno por ser uicio radicado en ellos, y lo otro por la mala vecindad de los__Piaches,que son los Maestros de todas malas Artes, sus sacerdotes, sus Medicos, y legisladores: tiennlos corno a Oráculos, y lo que estos dicen 10 pulan por verdad infalible. Como exercitan tantos Ministerios, y el De- monio los ha cogido para ministros suyos, perturben los animos, des- truyen le gente, y son ordinariamente le caussa de quentos daños su- ceden; si bien permite Dios, que se descubran sus engaños, y malda- des; y que al cabo paguen con la vida, las muchas que quitan con sus curaciones y hechizos. CAPÍTULO XXII. DE LOS DAÑOS QUE 1-IAZEN LOS PmÁct-tBs, O MAESTROS DE HECIIZERIAS, ENTRE LOS YNDIOS; Y DE SUS VARIAS suPEr?sTrcmoNES. 1. Son los Piaches ordinariamente los más astutos, y ladinos, y como estan poseydos del demonio, se introducen en todas las dispossi- ciones de los yndios, y los embaucan con mil] enredos. Pare llegar e ser piache se requiere algún tiempo y enseñanza: tienen ya sus Maes- tros señalados, y estos se dedican e instruirlos en todas malas artes. La primera diligenzia, pare graduar de Piaches a los que se aplican a tal oflçio, es cortarles todo el cauello: despues se le mete en vne cho- za, que tendrá de alto, lo bastante para poder estar sentado el sue- lo el aprendiz; y de largo O ancho, lo preciso para poder tenderse.
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