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MI5ION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 465 de su real servicio no innovar en cosa ninguna que se oponga a sus reales mandatos, y que dichos religiosos ante todas cosas ocurran a representar a su real persona con la esperanza de que con su real ca- ridad dé la providencia que más sea de su real servicio. Y Su Señoría Ilustrísima dei dicho señor obispo, habiendo oído leer las reales cédulas de Su Majestad y lo que dichos Reverendos Padres alegaron a su favor y el parecer del dicho proveedor Pedro Jaspe de Montenegro, dijo: que dichos Reverendos Padres ocurran ante Su Majestad a representar las razones que se les ofrece sobre la ejecución de la nueva cédula de Su Majestad, que vino últimamente en esta ocasión del presente galeón sin que se innove contra su tenor en cosa alguna hasta tanto que Su Majestad, con vista del informe, de- termine lo que fuere más de su real servicio; que Su Señoría Ilus- trísima por su parte informará a Su Majestad las razones que se le ofrecen para que con ellas y el informe de dichos Reverendos Padres lo determine. Y Su Señoría, el dicho señor gobernador y capitán general, ha- biendo oído asimismo el dicho parecer y visto todos los papeles y lo dicho por el dicho proveedor Pedro Jaspe de Montenegro y los demás pap&es antecedentes ) dijo: que, mediante dichos motivos de que co- noce convenir al servicio de ambas majestades el que los dichos Reve- rendos Padres entren con escolta (le gente para el resguardo de sus personas, y a cuenta de que a éstas se les dé en remuneración de su trabajo el servicio personal referido no se atreve a resolver en el punto, no porque Su Señoría lo tiene por malo, sino por la expresión de las palabras de la real cédula última citada, por no saber si fue el motivo de su resolución las malas voces del pedimento, pues sólo eso queda para Su Majestad que, como legislador y dueño, mandará lo que convenga. Y en cuanto al punto de lo que expresa el dicho Re- verendo Padre Fray Ildefonso, en nombre de sus misiones, de las necesidades que padecen en particular para el culto divino y vestuario de los religiosos, mediante que por acá no se han hallado medios que puedan suplir, porque la ayuda que pudieran tener de los indios son tan inútiles e incapaces, que no hay reducirlos a cosa de razón, ocurran dichos Reverendos Padres a Su Majestad, quien, con su piadoso y real ánimo dará la providencia conveniente, y en el ínterin les ruega y encarga a los dichos Reverendos Padres misionarios no innoven,

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