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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 461 de las iglesias, aunque de paja, con pobres y decentes ornamentos, de las limosnas de los fieles, a costa de los trabajos de la mendicación, y sustentándonos seis pueblos con poco más de doscientas reses que re- cogimos de los señores de esa ciudad de Caracas, que todavía viven y pueden ser testigos, con otras muchas, y éstas se han comido la mayor parte de los indios, sin bastar a darles cumplidamente por nues- tra suma pobreza, antes bien el año pasado hasta el presente han muerto más de doscientos indios, más de la hambre que de la peste, sin tener más haberes y rentas que lo referido, para pretender tener más. Cuatro mil pesos que Su Majestad libraba todos los años, jamás se han admitido, sin haberle gastado a Su Majestad un real, como consta a toda esta provincia y los oficiales reales mostrarán instru- mento alguno, y el vulgo ha sembrado que tenemos grandes posesio- nes, vacadas y árboles de cacao, porque Su Majestad este año no nos ha enviado una limosna que le pedimos. Aquí hallarán Vuestras Se- ñorías todo nuestro caudal y nuestros tesoros que son los referidos a los ojos del mundo, pero el verdadero son estas pobres almas que nos han quedado bien pocas, las cuales, enseñadas ya ha más de treinta años, podrán Vuestras Señorías ponerles doctrineros y toda la forma que a cada uno por su obligación le toca, descargando nuestras con- ciencias, protestando que no ha quedado por nuestra parte, ni por huir de los peligros ni persecuciones, como consta de lo dicho, dando fin a nuestro oficio por la voluntad de Dios, cuya divina majestad no puede ser engañada, que este verdadero consuelo nos queda. Que así Vuestras Señorías tengan este manifiesto por presentado y le den la providencia que se requiere, y para que en todo tiempo conste nos queda un testimonio juntamente, disponiendo cada uno su viaje a los reinos de España ) como más cómodamente se pueda, pues sabe Dios nuestro Señor quisiéramos haber dejado nuestras vidas en el empleo de la salud de las almas y perseverar en él mientras el mundo durare. No debe de convenir: Dios sea servido de todos, el cual guar- de a Vuestra Señoría felices años. Fecha en la misión de San Fran- cisco Nuestro Padre de Tirgua, a quince de agosto de mil seiscientos y noventa.— Firmado de todos los misionarios, humildes siervos de V. S., que sus manos besan: Fray Pedro de Berja, Prefecto; Fray An- tonio de Canarias; Fray Francisco de Alcaraz; Fray Diego de Mar- chena; Fray Francisco de Fuente de Cantos; Fray Gabriel de Sanlúcar;
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