BCCCAP00000000000000000000506

454 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA para conseguir y perfeccionar la reducción de tantas almas infieles que habitan esta América, nos lleva consolados a las celdas de nuestros conventos. Si no, hallaremos en el Dariel o en otras partes forma de ejercitamos en nuestro ministerio mediante la resolución de dicho Padre Prefecto y demás religiosos, por la imposibilidad que hallan de la continuación de las misiones de esta provincia; para lo cual desean pasar en este galeón patache a la ciudad de Cartagena, para de allí re- partirse a donde conviniere o volverse a España con los galeones; y, para ponerlo en ejecución, a Vuestra Señoría pido y suplico haya por presentado el escrito y manifiesto formado por dichos religiosos en dicha junta, y se sirva de comunicarlo y hacerlo saber al dicho Ilus- trísimo Señor Obispo, ante quien asimismo lo presentamos, por lo que a Su Señoría Ilustrísima toca, y, en su vista, se sirva de dar pronta providencia para hacerle cargo de dichas misiones a Su Señoría Ilus- trísima, para que entreguemos las iglesias y sus ornamentos y se provean de curas los pueblos de los indios, la villa de San Carlos, que ha estado a nuestro cargo, dando permiso V . 5., en nombre de Su Majestad, para que nos podamos embarcar y volvernos a España en el patache o como Dios nuestro Señor nos ayudare, resolviéndose esta materia con tiempo para que yo pueda avisar a los religiosos se acerquen al puerto. Y de la presentación de este escritorio, con lo a él decretado y resuelto por Su Señoría Ilustrísima y por Vuestra Señoría, se me dé testimonio juntamente con el dicho escrito y ma- nifiesto para satisfacer a Su Majestad y a nuestra sagrada religión, que en ello recibiré merced y justicia que pido y en lo necesario, etc. Fray Ildefonso de Zaragoza. —Que en atención a haber pasado con órdenes de Su Majestad a su ejercicio y sin otras no pueden deliberar ni hacer elección de nuevas conversiones, que ocurran a Su Majestad en su Real y Su- premo Consejo de las Indias, y, en el ínterin, continúen sin innova- ción en lo de su obligación, arreglándose a lo dispuesto por Su Ma- jestad en sus reales cédulas, protestándoseles, como se les protesta y ruega, los deservicios que ocasionaron en el de las dos majestades, o por juicio y menoscabo que resultaren a las misiones, sea de su culpa y cargo, mediante que quien ha de deliberar y dar las nuevas órdenes que pretenden y sean convenientes, es Su Majestad, en su Real y Su- premo Consejo. Por ello no ofrecerse que consultar en el caso pre-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz