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448 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA que es y por lo que se le previene en dichas reales cédulas, por tanto a Vuestra Señoría pido y suplico haya por presentado el escrito del dicho Padre Prefecto y demás religiosos, confirmado en dicha junta, y lo decretado por dicho señor gobernador, y, en vista de todo y de las razones y motivos contenidos en dicho escrito, se sirva de admitir la entrega que el dicho Reverendo Padre Prefecto y demás misionarios hacen de las almas de los indios que habemos reducido y convertido a nuestra fe, y de sus pueblos, iglesias y ornamentos, proveyéndoles de curas doctrineros, para que los religiosos podamos volvernos a los reinos de España, como lo esperamos del santo y piadoso celo de Vues- tra Señoría Ilustrísima, Y. de lo que se sirviere decretar, mande se me dé, uno o más testimonios juntamente con dichos recaudos, que en ello recibiremos bien y merced y en lo necesario, etc.— Fray Ildefonso de Zaragoza. Auto.— Por presentada con los demás instrumentos que refiere y, vistos por Su Señoría Ilustrísima, dijo: que, en atención a que en el Reverendo Padre Prefecto de las misiones de esta provincia no re- side autoridad alguna ni en los demás religiosos para poder dejar y desamparar dichas misiones, a que vinieron de orden de Su Majestad, que Dios guarde, asignados y nombrados por el Reverendísimo Padre Comisario general de dichas misiones, en quien se halla la autoridad superior y no constarle a Su Señoría Ilustrísima tener licencia los dichos religiosos así de Su Majestad como de su Comisario general para lo que intentan, antes bien haber tenido en esta ocasión del galeón patache de la Margarita dicho Reverendo Padre Prefecto y demás reli- giosos nuevas órdenes para la conservación y manutención de dichas misiones, de que Su Majestad se sirve de avisar a Su Señoría Ilustrí- sima, por lo que le toca, no sólo no viene en que dichos Reverendos Padres Prefecto y misionarios desamparen las misiones, sino les ruega se abstengan de dicha renuncia por ser contra la voluntad de su Majes- tad y sin orden de superior, a quienes les será muy sensible demostra- ción tan ajena de varones tan santos y en quienes debe estar la volun- tad muy resignada a tan superiores mandatos, y por el desconsuelo ge- neral que se ocasionare de ver el desamparo de tantas almas que han estado a su cuidado y que se frustran las esperanzas con que viven de que con su doctrina se propague la santa fe católica en tan gran multi- tud de gentilismo como el que está retirado en los montes circunvecinos.

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