BCCCAP00000000000000000000506

432 PUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA berse huido a los montes más de dos mil indios de los bautizados y reducidos a mí obediencia, apostatando de la fe e inficionando a los gentiles para estorbar su conversión, fuese servido de permitir a los vecinos del pueblo de San Carlos de Austria entren a sacarlos en com- pañía de los religiosos misionarios, compeliéndoles a ello con armas, en caso de no querer salir libremente de los montes, y ha propuesto que, por la costa, peligro y trabajo a que se expondrán en esta entrada 105 vecinos de San Carlos, Guanare y San Sebastián de los Reyes, se les conceda algún moderado servicio de estos mismos indios. Y, habién- dolo visto en mi Consejo de las Indias con lo que sobre ello pidió mi fiscal, como quiera que no permite mi católico celo que estos indios, sin grave causa, sean castigados ni reducidos con armas sin haber pri- mero solicitádolos por medios suaves y blandos ni menos entregarlos al servicio personal, que con tan justísimas causas he mandado se quite debiendo en alguna forma procurar el que estos indios vuelvan al reba- ño de donde salieron, he resuelto rogaros y encargaros, como al presen- te lo hago, solicitéis la reducción de semejantes indios por medio úni- camente de los religiosos de esas misiones, con la blandura y suavi- dad que conviene y como hasta aquí se ha practicado, para que sea la palabra evangélica la que los sujete y recobre y no las armas, advirtien- do a los indios que, como sabéis, tengo resuelto no contribuirán por 10 años los nuevamente reducidos, y también que ha cesado en toda esa provincia el servicio personal, y que no han de ser encomendados, porque han de estar y quedar debajo del amparo y protección de mi real corona, siendo éste el camino más proporcionado y que ha mani- festado por más competente y pronto a su reducción, demás de ser el que la hace más justiciada para que por él consiga lo que se desea en aumento de nuestra santa fe. Así lo ejecutaréis y me daréis cuenta de lo que produjeren estas diligencias para que, conforme las circunstancias y efectos que resultaren de ellas, se tome el temperamento y providen- cia más conveniente. Fecho en Madrid, a 22 de septiembre de 1689 años. Yo el Rey.— Por mandado del rey nuestro señor, Don Antonio Ortiz de Otalora.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz