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422 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA ción misma y gobierno de Caracas sirviendo a Vuestra Majestad en la forma dicha. Y porque ha más de treinta años que muchos negros y negras escla- vos de los vecinos de Caracas se huyeron a los montes y en ellos se han aumentado y procreado hasta setenta almas, estimulados de la concien- cia y viendo a sus hijos sin el sacramento del bautismo ni sacerdote que les administrase el de la penitencia, pidieron al obispo y gobernador que, como les diesen libertad en nombre de Vuestra Majestad, saldrían a poblarse en la parte que se les mandase, y dándoles dicho obispo y gobernador el seguro y libertad en nombre de Vuestra Majestad, pide y suplica sea servido de confirmar la libertad a estos negros sin que se entienda con otro alguno que en adelante se hubiere, y que los puedan poblar en un pueblo aparte, desviado de los pueblos de los indios tres o cuatro leguas, por los inconvenientes que resultan de la cercanía y por parecerle, señor, conveniente al servicio de Dios y de Vuestra Ma- jestad el que para que estos pueblos de indios de la misión se conser- ven en paz y justicia. Y porque los misionarios no pueden pasar al cas- tigo de algunos delitos que cometen los indios, a Vuestra Majestad pide y suplica mande al teniente y justicia mayor de la villa de San Carlos visite todos los pueblos de las misiones dos veces al año y cuando el caso y necesidad lo pidiere, y que por la ocupación de este ejercicio sea satisfecho de los mismos indios en aquello que, según Dios, los religiosos vieren que conviene. Y porque estas misiones, señor, están ochenta leguas de Caracas y en región que absolutamente carece de harina, vino, aceite y de todos los demás géneros de España precisos al culto divino, y de vestuario para los religiosos, a V.M. pide y suplica, porque los pueblos y religiosos se van aumentando y las limosnas, cuando va el navío de registro a aque- llas costas, no alcanzan, se sirva de mandar se les dé en aquellas cajas para dicho surtimiento la cantidad que V.M. fuere servido y le parecie- re necesaria cada año para todos los pueblos de misión; y porque todo esto, señor, le parece del servicio de Dios y de V.M., a V.M. pide y suplica le mande despachar para que en estos galeones se vuelvan a las misiones a donde hacen notable falta, en que recibirá merced del cató- lico celo y piedad de Vuestra Majestad. Fray Gabriel de Sanlúcar (rubricado).

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