BCCCAP00000000000000000000506

/ 402 rZ UENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA Majestad reside en los llanos de Caracas, vine a representar al reve- rendo obispo de dicha provincia, Don Diego de Baños Sotomayor, y al gobernador Don Diego de Melo Maldonado, todo lo que pareció conveniente a dicho Padre Prefecto al mayor servicio de Dios y de Vuestra Majestad en el punto que mira a la conversión de tantos in- fieles como habitan en dichos llanos y que los que están ya converti- dos no se pierdan por haber pretendido el procurador de la pobla- ción de Nirgua, que es toda de mulatos por instituto, y otro vecino de la ciudad de Valencia, clérigo presbítero, llamado Andrés Román, que las tierras que están señaladas por jurisdicción de la villa de San Carlos, que con orden de Vuestra Majestad fundarnos los Capuchinos, a fin de que dicha conversión y fomento, lo cual ya lo vamos experimen- tando y cada día se esperan mayores progresos, el que les apropien por diferentes razones las dichas tierras, las cuales, habiendo parecido frí- volas al dicho reverendo obispo y gobernador, después de muchos tra- bajos en que ha estado la dicha misión con este pleito y de tenerme ocupado en su solicitud en esta ciudad por mucho tiempo en diferentes ocasiones, pronunciaron los autos adjuntos, y porque en ellos se hace relación de lo más sustancial, paso sólo a poder de Vuestra Majestad, siendo servido los confirme, ampliándola en todo aquello que más haga a favor de la villa de San Carlos, para que los vecinos que hoy en ella lo son, prosigan y no la desamparen, y otros se alienten, viendo hallan en Vuestra Majestad la protección que deben confiar, mayor- mente habiendo tantas tierras en toda esta provincia, despobladas y baldías y con que poder compensar a los interesados, cuando lo fue- sen legítimamente, y no supuestos, como los presentes; y, siendo a la real hacienda de tan poco útil el que un juez subdelegado de Don Rodrigo Navarro inadvertidamente admitiese por hipoteca de un deu- dor las mismas tierras que son de Vuestra Majestad, y, siendo tan grande como es el interés que se sigue a la real corona de la perseverancia de la población de San Carlos de Austria, por ser medio para la conver- sión de tantas almas que están al cargo de la real conciencia de Vuestra Majestad y de los Capuchinos, con quienes la exonera, enviándonos por predicadores apostólicos; y así, señor, pido a Vuestra Majestad, en nom- bre de dicho Padre Prefecto y misión, sea servido de sacarnos de plei- tos ajenos de nuestra profesión, y que materia tan justa no se embarace con ningún pretexto, pues, de dichos autos consta la verdad, y de las

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz