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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN LOS LLANOS DE CARACAS 397 decreto al dicho Padre Comisario nos envíe seis religiosos; que si no estas almas se perderán aunque nosotros, hasta morir, estaremos en estos montes, sirviendo a Vuestra Majestad. Señor: La villa de San Carlos de Austria, que fundamos debajo del amparo de V.M. en cumplimiento de sus reales cédulas, va muy en aumento; hemos fundádola sólo de vecinos vagos de esta provincia, los cuales vivían por estos llanos y ríos, sin haber damnificado a nin- guna ciudad, con que ha sido esta fundación en útil de estos vecinos y gran servicio de Dios, pues se ha hecho aquí un buen pueblo, una iglesia muy aseada, donde Dios es glorificado y V.M. servido, pues en dos entradas que hemos hecho a los llanos hemos sacado más de tres- cientos indios, y espero en Dios que en una que he de hacer este año, he de casar muchos más. Vea V.M. si serán necesarios los religiosos que pido. En esta villa de San Carlos de Austria es cura y vicario un religioso: suplico a Vuestra Majestad mande con real cédula lo sea siempre, porque como los Capuchinos fundamos esto para sacar los indios y conservar las misiones ya hechas, si entrase clérigo, no con mucho celo, no ayudará a ¡a propagación de las almas, que es lo que gusta a V.M., y quizá se opondrá a nuestros dictámenes e instituto, y nos obligará a dejarlo por conservar la paz y crédito religiosos, y más estando tan lejos el remedio de V.M. y su Real Consejo, y así esto juzgo por conveniente en Dios y en mi conciencia, señor. Señor: Otra misión que yo mismo fundé de indios gayones, que, aunque encomendados, por malos tratamientos que se les hicieron, hu- yeron a los montes, y aunque hoy los tengo pacíficos y con buen tem- plo y población, han padecido del enemigo común por mando de al- gunos tenientes muchas vejaciones, y se ahorcaron, ahora tres años, diez y seis, sin atender que los que parecían delitos, se habían de mirar como de indios e incapaces, y más cuando Vuestra Majestad, con tanta piedad católica, los ampara; y, aunque de los que padecimos por defen- derlos, fueron autos al Real Consejo de las Indias de V.M., le suplico, por Dios y en Dios y para que V.M. sea servido están debajo del santo Evangelio, mande con su real cédula los doctrinen y amparen los mi- sionarios capuchinos. Con eso se aumentarán y gozarán siempre de la paz y quietud que hoy tienen por el gran ce'io con que los ha ampara- do Don Diego de Melo Maldonado, Caballero de la Orden de Cala- trava, gobernador de esta provincia,

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