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396 PUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA Juan Padilla y Guardiola, caballero de la Orden de Calatrava, que se halla en esta provincia, que, como tan grande devoto nuestro y fiel ministro de V.M., me asegura que en el favor de Dios llegará a las reales manos de V.M.; y así digo, señor, que en el capítulo que cele- bramos en la misión de San Antonio de Araure, que consta su pobla- ción de mil y trescientas almas de indios, me eligieron todos los Padres en prelado y Prefecto de estas misiones, y porque nuestra primera obli- gación es, como agradecidos vasallos de Vuestra Majestad, pedir a Dios dilatada vida para Vuestra Majestad y su real casa, y sucesión feliz para la conservación y propagación de todos los reinos de Vuestra Majestad y p a rticularmente éstos de las Indias, en que, con tan católi- co celo nuestro por las almas de estos pobres naturales, ordené, ade- más de 1a3 oraciones comunes, que todos hacemos por Vuestra Majes- tad, que todas las semanas se apliquen los ejercicios, disciplinas, misas del miércoles de todo el año por Vuestra Majestad; y, considerando que, además de esto, tiene V.M. en los frutos de estas almas el mayor premio, pues es nuestro padre, nuestro rey y nuestro señor, debajo de cuyo real amparo vivimos, siente mi alma que ésta se vaya acaban- do, como con efecto faltará en breve, no socoriéndonos Vuestra Ma- jestad con seis religiosos, siendo tan en grave daño de las pobres almas de estos indios, y más cuando, por falta de dichos religiosos, no tienen estas misiones más número de almas. Bien sé, señor, que era el reme- dio eficaz así para esto como para otras cosas, que he de suplicar a V.M. en esta carta, que fuera un religioso a los reales pies de Vuestra Majestad, pues tengo experiencia que ningún Capuchino ha estado en su real presencia, que no haya conseguido todo favor, pero hállome, sólo, con siete religiosos; los seis viejos, que ha treinta años y señor, veinte otros, que en servicio de VM. están en estos desiertos, sirvien- do a estas almas. Con estos pocos mantengo cuatro misiones y por ha- bérseme muerto en dos años pasados tres misionarios religiosos, he dejado dos pueblos de indios, con harto dolor de mi corazón, y, aun- que hemos dado cuenta al Padre Comisario general de las indias, que es el Padre Provincial de Andalucía, como dicho Padre tiene presen- tes las necesidades de su provincia, quizá con buen celo acude a aquéllas y no atiende a éstas. V.M. es nuestro rey y señor, a cuyo poder y obe- diencia todos nos debemos rendir, y así, por amor de Dios y por la real vida de V . M. y de la reina nuestra señora, y porque Dios nos dé príncipe y dilatada sucesión de Vuestra Majestad, mande por su real
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