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388 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA grandes para sacras de cedro, cruz alta con candeleros, las tres sillas para la administración de las misas solemnes; de ornamentos, una capa de damasco blanco, guarnecido de franjoncillo de oro, un misal y todo lo demás que pertenece al culto divino según los ritos de nuestra Santa Madre Iglesia y administración de los santos sacramentos. Está su- pliendo en el ínterin de las iglesias de las misiones. Así lo certifico en cinco días del mes de enero de este presente año de mil seiscientos ochenta y tres años.— Fray Diego de Marchena. ME Carta del P. Pablo de Orihuela, misionero de los Llanos al rey, en que da noticias sobre la fundación de la villa de San Carlos de Austria y de los éxitos con ella conseguidos en la reducción de los indios.— Caracas, 6 julio 1683.— Original (AGI, Santo Domingo, 221, ramo IV). Señor: Tanto cuanto la obra es más excelente, tanto más tiene de con- tradicción y, siendo así que el entender en la salvación de las almas es divinísimo el ministerio, es preciso que éste, más que otros, tenga mayor oposición del enemigo común para desvanecer la obra y, aun- que letras divinas y humanas están confirmando esta verdad, pudiera referir lo que tengo experimentado en el discurso de cinco años que ha que estoy sirviendo a Vuestra Majestad en las misiones de las Pro- vincias de Caracas y Cumaná, que están a cargo de religiosos capuchi- nos, y yo, el más indigno de todos, pasara de carta a ser libro, sólo señor, diré, celoso de la honra de Dios y de VM,, lo más necesario que conduce para el aumento de las misiones y singularmente en ésta de la de Caracas, donde al presente asisto, en la cual, por su real cédu- la, fundamos un pueblo de españoles con título de San Carlos de Aus- tria, sin más ayuda que la del cielo, y en el discurso de cuatro años está con muy buena forma y con grandes esperanzas de ir con mucho aumento, y, aunque las contradicciones que ha padecido y padece son excesivas, no es mucho que es servicio de Dios y de Vuestra Majestad y todo el daño está en que, quienes habían de dar calor y fomento a

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