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378 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA y que, habiéndose visto en el Real y Supremo Consejo de las Indias, con lo que yo respondí de estos religiosos, diciendo tomaría resolución de ello, me manda V.M. que, en caso de no haberlo hecho, disponga se ejecute con brevedad lo que me pareciere más conveniente cerca de fundar la iglesia. Señor, debo representar a V.M. que a los Padres Capuchinos se les acude con toda caridad para que no gasten tiempo en buscar lo necesario para su ministerio, y que, en quitar la mitad de la jurisdic- ción a la ciudad de Nirgua, hallo gran dificultad, y por ventura la habrá hallado el go bernador, Francisco de Alberto, y será ésta la razón por que no hallan abrigo en él, que la e xperiencia me ha enseñado que todo aguanto es del servicio de Dios y de V.M.- La ciudad de Nirgua es pobiación de mulatos muy pobres y que se s ustentan de algunos hatillos que tienen de vacas y s embrados para su congrua sustentación, que es muy corta. De todos 105 diezmos de aquella jurisdicción toca- rán al cura que no es más que uno, al sacristán, a la fábrica de la igle- sia y al hospital, quinientos pesos, antes menos que más, para que se pueda decir misa d e centemente. Le he dado ornamentos de todos colo- res y toda la ropa blanca, que ha menester la s acristía. Parecíame a mí que, aplicando su e nseñanza a los Padres Capuchinos, con estos qu inientos pesos pudieran servir a ambas iglesias, valiéndose de los mulatos para su defensa, y entiendo que había de ser muy útil a los a la C ongregación la feligreses y a las misiones. Escribí sobre esto carta cuya copia incluyo en ésta, y me respondieron con la negativa, por la carta del Prefecto que es hoy, ni sé, habiendo como verá V.M. de observar las órdenes de VM. de su Real Patronato, cómo los tengo de hacer curas del pueblo de españoles, que dicen fundan, ni habiéndo se de sujetar por misionarios a la a probación del obispo ni a la presen- tación del go bernador, en que yo no puedo dispensar si V .M. no me lo manda. Si les pongo clérigo, tiene su i nconveniente y habrá poca paz, y la dotación será ninguna. He esperado a que vayan cogiendo o meses, siendo Dios ser- tierras. En pasando las aguas, dentro de cinc vido, estaré en las misiones y con mi presencia dispondré lo que fuere más del servicio de Dios y de V.M. y descargo de su real conciencia, procurando la religiosa utilidad a los misionad05 que los tengo muy a mi cuidado, y cerca de la ciudad de B a rquisimeto, dos leguas les he fundado población de indios que han salido de los montes con título de Cerillo (sic) de Santa Rosa, y para su iglesia he dado cuando ha

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